sábado, 7 de noviembre de 2015

Sálvate para salvar

Nos empeñamos en encontrar el momento perfecto, la persona perfecta, el sitio y el lugar perfecto. Nos empeñamos en seguir buscando esa mirada de entre la multitud, esa hoja que diga que ya es primavera, esa palabra que nos haga dejar de llorar y ese abrazo que nos recuerde que no estamos solos. Buscamos siempre algo que nos haga pensar, algo que nos anime, algo que nos saque del fondo del mar. Y no nos damos cuenta de que somos nosotros los que debemos ser capaces de hacer todo esto, no caemos en la cuenta de que no necesitamos a nadie, y cuando nos damos cuenta, es tarde. Sí que dependemos en cierta manera de otros, pero no tanto como creemos. Siempre esperamos que vengan por nosotros, aun cuando ya nos han olvidado, y sí, está bien tener expectativas sobre la gente pero también sobre nosotros y pensar que si no salimos nosotros de esto ¿Quién nos sacará?. Vamos, vivimos en una sociedad en la que nadie se preocupa de nadie, a no ser que le importe mucho y yo, sinceramente, sé que lo habré hecho alguna vez, quizás a propósito o quizás sin darme cuenta, pero lo hice ¿Y qué? No me importa. Aprendí que lo más importante de nuestra vida es cada uno de nosotros, que puede haber personas que te importen, y mucho, pero si no te queres vos mismo, si no eres capaz de salvarte... ¿A quién vas a salvar? 



oriana

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cuando alguien se va es mejor dar la vuelta

¿De qué sirve quedarse ahí? ¿Esperando qué cosa? ¿Que se nos aparezca un genio de botella? ¿Que pase un milagro inesperado? Cuando alguien se va es mejor no gritar su nombre, ni rogarle que vuelva, aunque el piso se haga resbaladizo, el aire te asfixie, el ruido sea insoportable, el mundo se te caiga encima.
Cuando alguien se va es mejor dar la vuelta, no te quedes hablando sola, no lo pienses tanto, no lo sientas tanto. A veces el deseo se mete en el corazón, acordate que el tiempo todo lo cura. Cuando alguien se va no lo molestes, deja que siga su camino, que fluya el universo, da la vuelta, media vuelta y suspira. 



A veces

Las historias suceden diferentes en cada uno. La vida pasa de formas de diferentes por cada cual. Todos tenemos un mismo fin. Todos nacemos de la unión de dos células. Nacemos en diferentes circunstancias, otros no llegan a nacer. Cuando salimos del vientre de nuestra madre lloramos, ¿será qué es un aviso de que la vida es bastante dura? Llegamos a un grupo de personas, no necesariamente familia, no necesariamente grupo. Después conocemos gente que se pueden quedar como nuestros amigos, si les abrimos la puerta, si ellos nos abren la puerta. Los amigos son la familia que elegimos, son las personas que nos acompañan cuando la familia no está, o podemos estar con los dos. Los amigos son tan necesarios como el aire. ¿Con quién saldríamos los viernes en la noche? ¿Quién nos daría un consejo cuando sea necesario? Los amigos se van, a veces. Y llegan otros amigos. A veces los que nos vamos somos nosotros. A veces no llegan más amigos. De esos amigos podemos conocer a alguien con el que nos vamos bien y queremos estar todo el tiempo. A eso le llaman novio, o novia, o la persona con la que estoy saliendo. A veces nos enamoramos tanto y nos hacen tanto daño que ya no queremos enamorarnos más así. A veces los que hacemos daño somos nosotros.
Del amor escuche que cuando se ama de verdad no importa si la otra persona nos está amando. Después de un tiempo me di cuenta que el amor de pareja es un juego en el que hay que saber moverse. Nunca es bueno mostrar todo lo que se siente. No de una sola vez. Te puedes quedar amando sólo. Es como si el otro se asustara. Como si no supiera qué hacer con tanto amor. También me di cuenta que es más importante tener gustos parecidos, tener cosas de que hablar, ser amigos, que el tipo o la nena sea lindo o linda. Lo ideal serían las dos cosas juntas. También es algo social, queremos mostrarle al mundo que andamos con alguien.
Dentro de todas las personas, hay unas a las que les va bien siendo honestas. Hay otras que prefieren ser mala clase y presumidas. Casi siempre nadie elige de entrada cómo ser. Lo que se ve se va copiando y es así cómo desarrollamos lo que somos. Con el tiempo podemos hacernos conscientes de todo esto y si no nos gustan ciertas cosas, las vamos cambiando. Hay gente que cambia bastante. Hay otra que se queda más o menos igual. Los golpes de la vida nos van formando también. Hay gente tímida, hay otra extrovertida. ¿Quién es más feliz?
A veces cuando me estoy bañando o estoy escuchando música, me pregunto si es mejor tener mucho dinero o hacer las cosas que a uno le gustan. A veces el dinero da la posibilidad de hacer lo que a uno le gusta. A veces no es necesario. 

oriana


jueves, 5 de noviembre de 2015

Ojala algún día me dejes de doler

No me gusta hablar de las cosas que me hacen mal. Digo que no me interesa pero por dentro me estoy muriendo lentamente. Hace días que vengo tragándome el enojo, la angustia, la tristeza, el llanto, por que no puedo hacerlo, me niego a estar mal otra vez, pero se que no es así, porque aunque diga que no me interesa en lo mas mínimo, que me chupa un huevo es lo que me va matando. No afrontar las despedidas, no me sale olvidar, no me sale no pensar.
Porque me duele tanto algo que ya esta? que ya se rompió? porque me cuesta aceptar la realidad, soy la única que esta así, ojala pudiera decir que de en verdad todo me chupa un huevo, que este tema me chupa un huevo. Ojala pudiera no escribir esto que estoy escribiendo, no sentir ni lo mas mínimo de lo que siento, es odioso pensar en esto.
No me puedo imaginar que ya no están mas.
La distancia, como siempre, separa más que une. Es inevitable. Intenté convencerme de todo lo contrario pero te fuiste de mí del mismo modo en que te presentas ayer, de improviso, y parece ahora ayer, cuando en esa despedida fui abandonada con un hola que resultó ser un adiós envuelto en una sonrisa forzada que decía que no te volvería a ver.
Ya termine la carta... mira, acabamos solas de tanto buscarnos para siempre.


oriana

BYE, BYE

Las despedidas pueden ser un acto de amor. Y además, resultan hermosas e inolvidables, como los saludos desde la ventanilla de aquellos trenes de película o los besos apasionados, antes de partir hacia un destino incierto. Para bien o para mal en la vida hay adioses. Puesto que nacemos con las horas contadas, siempre andamos pensando en despedidas más o menos tristes, definitivas o temporales, marcadas por la esperanza de un próximo reencuentro o por el alivio de romper unos lazos que ya no existen.Yo soy de las que se despiden a la francesa. Prefiero desaparecer a andar celebrando el fin de lo que sea. Detesto los finales, aunque representen el comienzo de una nueva etapa, aunque sean un alivio o la cima de un recorrido. Los detesto, aunque terminen bien. Todos me huelen a entierro.  Ademas... ¿para qué sirven las despedidas si cuando algo se termina, en realidad ya había terminado hace tiempo? Aunque no quisiéramos darnos cuenta en su momento, nos despedimos tiempo atrás. Por eso el saludo último se convierte en una verdad. A mi siempre me gusto jugar a imaginar cuál fue ese instante, que no siempre percibimos con claridad, en el que sin gestos ni palabras, nos decimos adiós.La experiencia me enseña que los viejos a los que he querido, se despidieron de mi (y de paso de ellos mismos), no por enfermedad, sino porque decidieron que había llegado el momento de hacerlo. Soltaron la soga y volaron cada vez más alto. Como un globo sin dueño. Y sólo tiempo después, murieron.Por amor, quise irme con ellos. Pero... por amor supongo, no me dejaron. Me dijeron bye, bye y acá sigo, despidiéndome.      

oriana

Adolescencia

-Adolescencia viene de dolor, ¿lo sientes? 
No es solo un dolor, son muchos dolores unidos, que forman una bola de depresión.
Adolescencia, todos hablan de ella, los niños la desconocen, los adolescentes la desperdiciamos y los adultos la extrañan.
Pero, ¿quién nos entiende? si ni nosotros nos entendemos.
Buscamos amor, pero después sufrimos.
Nos ilusionamos, pero nos desilusionamos enseguida.
Juzgamos, criticamos pero no superamos.
Seguimos modas, para sentirnos mejor.
A veces todo es blanco, después es negro.
Deseamos tener un físico en vez de un talento.
Queremos todo sin tener que hacer nada.
¿Quién sabe lo que nos pasa por la cabeza? ¿quién entiende lo que es enamorarse de un idiota? ¿quién sufre por amor, por familia, por estudios y aún así tiene una sonrisa dibujada?
¿Quién tiene cambios en el cuerpo, quién se siente inferior, quién se siente marginado, quién sabe lo que es caerse una, y otra, y otra vez? ¿Quién tiene que soportar el mal humor de los profesores, que descargan sus problemas en las clases?¿quién empieza a tener responsabilidades, empezar a crear un futuro, caer en la triste realidad de que no existen los espías sùper secretos de las películas ni las princesas, que tienes que llegar mas lejos sin decepcionar a sus padres?
Decime quiénes somos los que tenemos toda esa presión, la que NINGÚN adulto entiende, esos que dicen que ya pasaron por nuestra edad, pero no entienden que no es como antes. Para ellos solo nos emborrachamos, nos drogamos y somos vagos.
¿Dolor? Todos lo sentimos.
Pero el peor dolor es la decepción, es la desilusión, es caer en la realidad.
Es saber que si te duermes en el sillón, te levantas ahí.
Si no te vestis bien, das asco.
Si llevas capucha, sos ladrón.
Si sigues tu sueño se ríen de vos.
Si andas en skate, te drogas.
Si no tenes celular no existís.
Si piensas distinto, te marginan.

No es fácil ser adolescente, pero es el aprendizaje mas grande que vamos a tener en nuestras vidas.
Son las experiencias que vamos a contarle a nuestros hijos y nietos.
Son las cosas que marcan y quedan para siempre, y solo se viven una vez.
Una caída es una lección, y de eso se trata la adolescencia, de caerse y reírse, porque te puedes levantar y sabes que no será la primera ni la última caída.
ES AHORA O NUNCA.



oriana

Yo

Perdone errores casi imperdonables, intente olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso, ya me decepcione de personas que jamás pensé que me decepcionarían, pero también yo decepcione a alguien.
Ya hice amigos eternos, ya grite y salte de tanta felicidad, hice juramentos eternos, pero falle muchas veces.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos, ya tuve miedo de perder a alguien muy espe
cial, pero sobreviví.
Entendí que las mentiras tienen patas cortas, pedí perdón por cosas que ni yo entendía. Confié en personas que me traicionaron, aprendí que la confianza se gana, aprendí que el mundo no es como te lo muestran, que el camino mas largo siempre es el mejor, aprendí que no todos me quieren.
Creí estar perdida y siempre salí adelante, perdí personas que nunca pensé que perdería. Lloré solo para acompañar en llanto a alguien, escuche y aconseje a personas que en su momento me dieron la espalda.
Me guardé y guardo mil sentimientos, que por miedo, falta de confianza y muchas cosas mas nunca dije y sé que nunca diré.
Toque fondo y me hundí tanto que pensé que no podría levantarme, llore hasta el punto de ahogarme en mis propias lágrimas.
Reí a carcajadas llegando a quedarme sin aire, sufrí como nunca en mi vida, pero eh querido tanto que llegó a dolerme.
Son sensaciones, todas y cada una de ellas, hermosas o horribles, da igual, son parte de nuestra vida, nos guste o no, se sienten y esto es lo que nos hace darnos cuenta de que estamos vivos.


Oriana